Sesiones de fotografía de verano en Elda para niños

El verano tiene algo especial para los niños. Cambian los horarios, llegan las vacaciones, pasamos más tiempo fuera de casa y aparecen esos pequeños detalles que identificamos inmediatamente con esta época del año: la ropa ligera, las gafas de sol, los colores alegres, el moreno después de unos cuantos días de playa y, sobre todo, muchas más ganas de jugar.
En Santa Bárbara Fotografía, en Elda, aprovechamos precisamente ese ambiente para realizar nuestras sesiones de fotografía de verano para niños. Son reportajes infantiles en estudio, con decorados llenos de color y elementos de temática playera y veraniega que nos permiten conseguir fotografías diferentes sin necesidad de desplazarnos a la playa ni depender del calor, el viento o la hora del día.
No planteo estas sesiones como un gran reportaje que tenga que terminar necesariamente en un álbum de gran formato. Al contrario. Me gusta que sean sesiones ágiles, divertidas y sencillas, en las que cada familia pueda decidir después qué fotografías quiere y cómo desea conservarlas.
Puedes elegir fotografías sueltas, pequeños álbumes, pósteres, cuadros u otros productos. Lo importante es que las imágenes que hagamos hoy terminen formando parte de los recuerdos familiares de mañana.
Y para mí esa es probablemente la parte más interesante de todo esto.
El verano también merece un lugar en sus recuerdos de infancia
Estamos acostumbrados a fotografiar determinadas etapas de los niños. Hacemos fotografías cuando nacen, en sus primeros cumpleaños, en Navidad, durante una comunión o cuando llega alguna otra fecha señalada.
Pero la infancia no sucede solamente en esos días.
También está en un mes cualquiera de julio o agosto, cuando los niños están de vacaciones, han pasado unos días en la playa, tienen la piel más morena y afrontan cada mañana sin la rutina del colegio.
Por eso me gustan las sesiones fotográficas de verano. No hace falta esperar a una celebración importante para hacer unas buenas fotografías de nuestros hijos.
A veces es suficiente con recordar cómo eran en ese verano concreto.
Después de casi treinta años trabajando en el mundo de la fotografía he visto cómo cambia nuestra forma de mirar las imágenes con el paso del tiempo. Una fotografía que hoy simplemente nos parece bonita puede tener un significado completamente distinto dentro de quince o veinte años.
Y con las fotografías de los niños esto ocurre todavía más.
Fotografías que hoy son divertidas y mañana serán un recuerdo

Hoy puedes ver a tu hijo sentado dentro de un decorado playero con unas gafas de sol y pensar simplemente que la fotografía ha quedado divertida.
Dentro de muchos años probablemente mirarás otras cosas.
Cómo llevaba el pelo.
Aquella sonrisa que tenía cuando era pequeño.
Los dientes que le faltaban.
La forma de mirar.
Lo pequeño que parecía.
El tono de piel después de pasar parte del verano en la playa.
O cómo se comportaban dos hermanos cuando todavía eran niños.
Para ellos también puede llegar un momento en el que esas fotografías tengan un significado especial. Poder verse de pequeños, reconocer su forma de ser y descubrir cómo eran determinados momentos de su infancia es una forma de conservar parte de su propia historia.
Por eso me gusta pensar en la fotografía infantil como un pequeño legado familiar.
No hace falta convertir la idea en algo solemne. Estamos haciendo una sesión divertida de verano, no una ceremonia. Pero precisamente ahí está parte de su valor: fotografiamos momentos normales de la infancia que, con el paso del tiempo, dejan de ser tan normales porque ya no podemos repetirlos.
Sesiones infantiles de verano sin salir del estudio
Cuando pensamos en una sesión de fotografías de verano es bastante habitual imaginar una playa al atardecer, un parque, un paseo junto al mar o algún espacio natural.
Son opciones estupendas, pero no son las únicas.
En nuestro estudio fotográfico de Elda trabajamos el verano desde otro punto de vista. Creamos diferentes decorados dentro del estudio para conseguir ese ambiente playero y vacacional sin necesidad de hacer la sesión en exteriores.
Esto nos permite controlar la iluminación, preparar previamente todos los elementos y, sobre todo, trabajar con los niños en un espacio pensado específicamente para fotografiarlos.
No dependemos de que haga demasiado calor, de que sople viento, de encontrar un lugar tranquilo o de conseguir que un niño esté exactamente donde queremos durante los pocos minutos en los que la luz exterior es perfecta.
En el estudio podemos centrarnos en lo realmente importante: el niño y sus expresiones.
Decorados playeros, color y complementos para empezar a jugar
Nuestros decorados de verano están llenos de elementos que los niños reconocen rápidamente.
Colores vivos, ambientes playeros, gorros, gafas de sol y diferentes complementos nos sirven para crear fotografías con una estética claramente veraniega, pero también cumplen otra función que para mí es incluso más importante: ayudan a que los pequeños empiecen a jugar.
Cuando un niño entra por primera vez en un estudio fotográfico puede no saber muy bien qué esperamos de él.
Algunos entran directamente con ganas de tocarlo todo.
Otros se quedan mirando.
Y algunos se refugian detrás de sus padres porque, sencillamente, no me conocen y todavía no tienen ninguna razón para confiar en mí.
Los complementos son una herramienta fantástica para romper ese primer momento.
En lugar de empezar diciendo continuamente dónde debe ponerse o cómo tiene que sonreír, podemos probar unas gafas, coger un gorro, descubrir algún elemento del decorado y comenzar a jugar.
Cuando conseguimos eso, todo resulta mucho más sencillo.

Un Jeep Willys también puede formar parte de una sesión de verano
Este año, por ejemplo, uno de nuestros decorados incluye un Jeep Willys en el que los pequeños pueden subirse.
Y naturalmente, cuando un niño ve un jeep, lo último en lo que está pensando es en posar correctamente para una fotografía.
Quiere subir.
Quiere coger el volante.
Quiere conducir.
Quiere investigar qué puede hacer allí.
Eso es justamente lo que busco.
Mientras ellos están ocupados jugando a conducir el jeep, yo puedo concentrarme en fotografiar sus expresiones y conseguir imágenes mucho más naturales.
El decorado puede ser espectacular y los complementos pueden ayudar muchísimo, pero intento no perder nunca de vista algo fundamental: el protagonista de la fotografía sigue siendo el niño.
Dentro de unos años cambiarán los decorados, cambiarán las modas y tendremos otros elementos en el estudio. Sin embargo, lo verdaderamente importante seguirá siendo poder mirar la fotografía y reconocer perfectamente cómo era ese pequeño en aquel momento.
Fotografiar niños: conectar rápido y dejarles jugar
Llevo casi treinta años trabajando en fotografía, y una parte importante de mi trayectoria ha estado relacionada con la fotografía escolar.
Trabajar durante años con niños me ha enseñado bastante sobre algo que no aparece en los manuales de fotografía: puedes tener una cámara estupenda, una iluminación perfectamente preparada y un decorado fantástico, pero si no consigues conectar con el pequeño que tienes delante, todo lo demás sirve de bastante poco.
Un niño no llega al estudio pensando en facilitarme el trabajo.
Y tampoco debería hacerlo.
Mi trabajo consiste en adaptarme a él, detectar rápidamente cómo se siente y encontrar la manera de romper esa primera barrera.
Lo que la fotografía escolar me ha enseñado sobre los niños
En fotografía escolar tienes que aprender a conectar con muchos niños y hacerlo rápido.
No dispones de una tarde entera para que cada pequeño vaya cogiendo confianza poco a poco. Hay que saber presentarse, observar su reacción y descubrir qué puedes hacer para que se relaje.
Esa experiencia la aplico constantemente en las sesiones infantiles del estudio.
Hay niños muy extrovertidos que empiezan a jugar desde el primer minuto y otros que necesitan algo más de tiempo.
Con estos últimos no suele funcionar insistir continuamente con un “sonríe” o pedirles que posen cuando todavía están pendientes de quién soy, de la cámara o del lugar en el que se encuentran.
Prefiero empezar por otra parte.
Unas gafas.
Un gorro.
Un objeto del decorado.
El volante del jeep.
Una pequeña broma.
Cualquier elemento que nos permita establecer una conexión sincera.
Cuando desaparece la sensación de que están allí para cumplir una obligación, la sesión cambia completamente.

Cuando el niño deja de pensar en la cámara empiezan las mejores fotografías
A mí me interesa especialmente ese momento en el que el niño deja de estar pendiente de la cámara.
No quiero decir con esto que todas las fotografías tengan que ser improvisadas ni que no exista dirección durante la sesión. Evidentemente hay una preparación detrás: iluminación, posición, encuadre y composición siguen siendo importantes.
Pero la dirección no debería terminar haciendo que el niño parezca incómodo.
Mi objetivo es crear las condiciones para que aparezcan expresiones que resulten reconocibles para sus padres.
Que cuando vean las fotografías puedan decir: “ese es él” o “esa cara la pone siempre”.
Eso, para mí, tiene bastante más valor que conseguir una postura perfecta que no se parece en nada a cómo es ese niño normalmente.
Sesiones breves para aprovechar el mejor momento de los pequeños
Las campañas de verano las planteamos normalmente como reportajes infantiles breves y ágiles.
No estamos intentando reproducir el formato de otros trabajos en los que puede tener sentido preparar un reportaje mucho más extenso o terminar haciendo un gran álbum.
Aquí buscamos otra cosa.
Queremos aprovechar la curiosidad inicial del niño, permitirle descubrir el decorado, jugar con los elementos que tenemos preparados y obtener una selección de fotografías variadas sin alargar la experiencia innecesariamente.
Fotografiar antes de que la diversión se convierta en cansancio
Con los años he aprendido que con los pequeños más tiempo no significa necesariamente mejores fotografías.
Existe un momento en el que un niño entra en el juego, está receptivo y todo resulta sencillo. Si estiramos demasiado ese momento, es bastante fácil que termine cansándose.
Por eso prefiero aprovechar bien la sesión mientras está entretenido.
No buscamos que el pequeño tenga que estar durante horas obedeciendo indicaciones. De hecho, la filosofía es prácticamente la contraria: que la sesión avance con ritmo y que cada pequeño participe de una manera natural.
Esto también hace que estas sesiones infantiles de verano sean una actividad fácil de encajar durante las vacaciones.
Venimos al estudio, jugamos durante un rato, hacemos las fotografías y terminamos antes de que deje de resultar divertido.
¿Qué ropa llevar a una sesión de fotos infantil de verano?
Una de las dudas habituales antes de cualquier reportaje es qué ropa utilizar.
En una sesión de verano no creo que sea necesario complicarlo demasiado.
Queremos que el vestuario encaje con la estética veraniega de los decorados, pero también necesitamos que el niño pueda moverse y sentirse cómodo.
Prendas frescas, ropa de aspecto veraniego y colores que combinen bien con el decorado suelen funcionar estupendamente.
Dependiendo del estilo de fotografías que busquemos y del decorado disponible, podemos valorar diferentes posibilidades antes de la sesión.
Reserva tu sesión
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Ropa cómoda antes que niños incómodos.
Hay una regla sencilla que para mí está por encima de muchas decisiones estéticas: el niño debe sentirse cómodo.
Podemos preparar un conjunto precioso, pero si una prenda aprieta, molesta, da demasiado calor o impide que se mueva con libertad, tarde o temprano terminará apareciendo en su expresión.
Y nuestras sesiones están precisamente pensadas para lo contrario.
Queremos que jueguen.
Que se sienten.
Que se suban a algún elemento cuando corresponda.
Que se muevan.
Que se olviden un poco de que estamos haciendo fotografías.
Por eso suele ser preferible una combinación sencilla y cómoda antes que un vestuario demasiado elaborado.

Una actividad diferente para hacer con los niños durante las vacaciones
Durante las vacaciones llega un momento en el que muchas familias empiezan a buscar cosas diferentes para hacer con los pequeños.
Una sesión de fotografías de verano puede convertirse en una de esas actividades.
No porque pretendamos sustituir un día de playa, una excursión o una tarde de juegos, sino porque la propia sesión puede plantearse como un rato entretenido.
Los niños llegan a un lugar diferente, encuentran decorados preparados para ellos, se prueban complementos y pueden interactuar con distintos elementos.
Mientras ellos juegan, nosotros hacemos fotografías.
Y al terminar ocurre algo que no sucede con la mayoría de actividades de vacaciones: nos llevamos un recuerdo físico de ese momento.
Esa combinación me parece especialmente interesante.
Los niños pasan un rato diferente hoy y los padres conservan fotografías que probablemente apreciarán mucho más a medida que vaya pasando el tiempo.
Sesiones de fotografía infantil durante el mes de agosto
Agosto es precisamente uno de los meses en los que estas sesiones tienen más sentido.
Los niños están de vacaciones, muchas familias disponen de horarios diferentes y el aspecto veraniego está en su mejor momento.
Aunque durante parte del mes nuestro estudio pueda encontrarse cerrado al público por vacaciones o fuera del horario comercial habitual, seguimos realizando este tipo de reportajes mediante cita previa.
Trabajamos con cita previa aunque el estudio esté cerrado al público
La reserva puede realizarse a través de nuestra web.
Una vez concertada la cita, abrimos el estudio exclusivamente para realizar la sesión, aunque ese día no estemos trabajando dentro de nuestro horario comercial normal.
De esta manera podemos seguir atendiendo a las familias que quieren aprovechar agosto para realizar el reportaje, pero siempre de manera organizada y mediante reserva previa.
Si estás pensando en realizar la sesión durante las vacaciones, lo mejor es reservar con antelación para disponer de una cita concreta.
Fotos sueltas, pequeños álbumes, pósteres o cuadros: tú eliges
Otra característica de estas sesiones es que no obligamos a terminar el reportaje con un producto concreto.
Hay campañas o momentos de la vida en los que un gran álbum tiene todo el sentido. Sin embargo, para las sesiones de verano muchas familias prefieren algo más sencillo.
Por eso podéis elegir el formato que mejor encaje con vosotros.
Podéis pedir fotografías sueltas, preparar un pequeño álbum, escoger un póster, un cuadro u otros productos disponibles.
No tienes que comprar un gran álbum para hacer la sesión
No existe la obligación de contratar un gran álbum para poder venir al estudio.
Prefiero que cada familia pueda decidir después qué fotografías quiere conservar y en qué formato.
Algunas familias quieren unas pocas imágenes impresas.
Otras prefieren un pequeño álbum.
Y otras aprovechan alguna fotografía concreta para hacer un cuadro o un póster.
El objetivo es que el resultado se adapte a lo que realmente queréis tener en casa.
Cómo funciona la reserva de 25 €
Para confirmar la cita se realiza una reserva de 25 € a través de nuestra web.
Es importante explicar bien este punto:
los 25 € no son un precio adicional que se cobre simplemente por realizar la sesión.
Son un pago a cuenta del pedido posterior.
Cuando después de la sesión elijáis las fotografías o productos que queréis, esos 25 € se descuentan del pedido.
El consumo mínimo es, por tanto, de 25 €, pero no estáis obligados a elegir un producto específico ni un gran paquete cerrado.
De esta manera podemos trabajar siempre mediante citas confirmadas, especialmente durante agosto, cuando podemos acudir al estudio exclusivamente para atender una sesión reservada previamente.
Sesiones de fotografía de verano en Elda, Petrer, Sax y Monóvar
Nuestro estudio está en Elda, Alicante, y es aquí donde realizamos estas sesiones infantiles de verano.
Por cercanía, recibimos también habitualmente familias que vienen desde Petrer, Sax y Monóvar, además de otras localidades de la zona.
Si vives cerca de Elda y buscas una sesión de fotos infantil en estudio, no es necesario desplazarte a la costa para conseguir fotografías con una estética claramente veraniega.
Precisamente esa es una de las ventajas de nuestros decorados.
Podemos trasladar al estudio los colores, elementos y sensaciones que asociamos con el verano, trabajar tranquilamente con los niños y obtener fotografías que recuerden a esta época del año sin depender de las condiciones del exterior.
Para las familias de Elda y las poblaciones cercanas también es una actividad fácil de organizar: reservamos la cita, venís al estudio y realizamos el reportaje en un espacio preparado previamente.
Una fotografía cambia de valor con los años
Después de tantos años dedicado a la fotografía hay algo que veo cada vez más claro: las fotografías no valen lo mismo el día que las hacemos que veinte años después.
Cuando terminamos una sesión de verano, naturalmente queremos que las imágenes gusten ahora.
Queremos una buena expresión, una fotografía divertida, un decorado bonito y una imagen que nos apetezca imprimir o compartir con la familia.
Pero el verdadero recorrido de una fotografía empieza después.
Pasan los años.
El niño crece.
Cambian sus facciones.
Cambia su forma de vestir.
Cambian sus aficiones.
Y un día encontramos aquella fotografía en la que estaba sentado dentro de un jeep, llevaba unas gafas enormes o aparecía con ese moreno que cogió durante sus vacaciones de verano.
Entonces ya no estamos mirando solamente una fotografía bonita.
Estamos recordando una etapa.
El niño de la fotografía crecerá; la imagen se queda
Creo que esta es una de las razones por las que merece la pena fotografiar a los niños también fuera de las fechas tradicionales.
La Navidad es importante.
Una comunión puede ser importante.
Un cumpleaños también.
Pero un martes cualquiera de agosto puede formar parte de su historia exactamente igual.
El niño que hoy entra en nuestro estudio y se pone a jugar dentro de un decorado crecerá.
Y precisamente por eso hacemos fotografías.
Para poder volver, aunque sea durante unos segundos, a cómo era entonces.
No necesitamos producir cientos de imágenes ni llenar la casa de álbumes para conseguirlo.
A veces una sola fotografía termina convirtiéndose en una de esas imágenes que permanecen durante décadas dentro de una familia.
Por eso intento que detrás del color, los decorados, las gafas y todo lo que hace divertida una sesión de verano siga estando lo verdaderamente importante: conservar cómo son nuestros hijos mientras todavía son pequeños.
Preguntas frecuentes sobre nuestras sesiones de fotografía de verano
Estas son algunas de las dudas que suelen surgir , en estas preguntas intentaré dar algunas de las respuestas mas comunes

Reserva tu sesión infantil de verano en Elda
Si quieres aprovechar las vacaciones para tener unas fotografías diferentes de tus hijos, puedes reservar una de nuestras sesiones de fotografía de verano en Elda directamente desde la web.
Prepararemos el estudio y los decorados para que los pequeños puedan jugar, interactuar y olvidarse lo antes posible de la cámara.
No hace falta esperar a Navidad ni a una gran celebración para fotografiar la infancia.
El verano también pasa.
Los niños también crecen.
Y las fotografías son una de las pocas maneras que tenemos de conservar cómo eran en cada una de esas etapas.

